Diez «químicos eternos» en aguas de Florida — y Miami no entró en el muestreo

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Tu informe anual de calidad no está obligado a mencionarlos hasta 2027. La EPA acaba de pedir dos años más de plazo.

Aguas abajo del punto de descarga de una depuradora en Plant City, condado de Hillsborough, un laboratorio contó diez tipos distintos de PFAS. Concentración total: 58,91 partes por trillón. Según el informe, dos compuestos con límite federal aparecieron por encima del umbral, y esa agua superficial queda fuera de uso para consumo sin tratamiento avanzado.

Ese es el punto de Florida. El canal analizado alimenta el arroyo Itchepackesassa, que desemboca en el río Hillsborough y termina en la bahía. La depuradora da servicio a unos 40.000 residentes.

El titular que circuló esta semana fue otro: PFAS en el 98% de los puntos analizados, en 19 estados. El dato es de la Fase II del monitoreo de Waterkeeper Alliance con Hispanic Access Foundation, cuya versión en español acaba de publicarse.

Y ahora la parte que a mí me importa más, porque no apareció en ningún titular: en Miami no se instaló ningún captador. El único punto de Florida que recoge el informe está en la cuenca del Hillsborough, al otro lado de la península. Aquí no se midió nada.

Precisión, antes de que la frase se lea torcida: eso no significa que a Miami-Dade nunca le hayan medido estos compuestos. Entre 2023 y 2025 la EPA obligó a los sistemas grandes de todo el país a analizar 29 de ellos, y más abajo te explico cómo pedir ese resultado. Lo que no existe es un solo punto del sur de Florida en este estudio — el que midió durante veinte días seguidos, aguas arriba y aguas abajo de las descargas.

No medir no es lo mismo que no encontrar. En la conversación sobre el agua esas dos cosas se confunden todo el tiempo, y siempre en la misma dirección.

Por qué este estudio pesa más que otros

Los equipos locales no tomaron muestras puntuales. Instalaron captadores pasivos aguas arriba y aguas abajo de 22 plantas de tratamiento de aguas residuales y de 10 campos donde se aplican biosólidos —lodos de depuradora tratados que terminan en suelo agrícola— y los dejaron trabajando al menos veinte días.

Una muestra puntual retrata un instante. Veinte días retratan una condición.

El resultado: en el 95% de los puntos situados aguas abajo de las depuradoras, y en el 80% de los puntos aguas abajo de los campos con biosólidos, la concentración de varios PFAS superaba la de aguas arriba. En la Fase I, en 2022, se habían encontrado estos compuestos en el 83% de ríos, lagos y arroyos analizados. Conviene ser preciso con esa comparación: entre una fase y otra cambiaron el método y la selección de sitios. El salto mide mejor vigilancia, no necesariamente más contaminación.

Hasta aquí, el hecho. A partir de aquí, mi lectura.

El otro dato de este año

El 18 de mayo la EPA propuso dos cambios sobre su propia norma de 2024. El primero mantiene el límite de 4 partes por trillón para PFOA y PFOS, pero permite a los sistemas públicos solicitar dos años adicionales: de abril de 2029 a abril de 2031. El segundo retira los límites de otros cuatro compuestos de la familia, entre ellos el GenX. Son propuestas —la norma de 2024 sigue vigente mientras el proceso no se cierre— y el plazo de comentarios públicos terminó el 20 de julio.

Pon las dos noticias en la misma línea de tiempo. Un informe encuentra PFAS en 98 de cada 100 puntos de muestreo. Ese mismo año, el regulador propone alargar el plazo y acortar la lista.

No hace falta atribuir mala fe a nadie para ver el problema. Basta con preguntar quién soporta el retraso. No es la agencia. No es el operador de red, que gana dos años de margen. Es la familia que abre el grifo entre hoy y 2031 sin enterarse de nada.

Añade el calendario completo, que casi nadie conoce: los resultados de PFAS no tienen que aparecer en el informe anual de calidad que tu operador te envía hasta 2027. Hoy, legalmente, ese informe puede estar impecable y no decir una palabra del asunto.

Un límite no mide el agua

Aquí está el punto entero del artículo.

Un límite legal no mide lo que hay en el agua. Mide lo que se decidió medir, con qué umbral y con qué plazo. La familia PFAS supera los 15.000 compuestos identificados. En 2024 se regularon seis. La propuesta de mayo deja dos. La distancia entre 15.000 y dos no es científica: es administrativa.

De ahí sale la confusión que llevo décadas viendo repetirse. Potable ≠ Saludable ≠ Óptima. Potable significa que el agua cumple la lista corta de parámetros vigentes en tu jurisdicción, en la fecha en que se midió. Nada más y nada menos. Cuando la lista se acorta, el agua no cambia. Cambia el certificado.

El informe anual que recibes funciona como una etiqueta parcial. Lista lo que la norma obliga a declarar. Lo que queda fuera de la lista no aparece, y esa ausencia se lee como buena noticia. Si esa etiqueta recogiera todo lo que un laboratorio encuentra cuando se lo pides expresamente, la conversación sobre el agua del grifo en este estado sería otra.

“Pero eso es agua de canal, no mi vaso”

Es la objeción correcta y merece respuesta sin rodeos: cierto. El estudio midió agua superficial, no agua de red. Nadie bebe del East Canal.

Lo que hace relevante ese dato es la dirección del flujo. El agua superficial es fuente: alimenta ríos, embalses y captaciones. Y el tratamiento convencional —coagulación, filtración, desinfección— no está diseñado para retener PFAS. La propia EPA identifica el carbón activado granular, el intercambio iónico y la ósmosis inversa como las tecnologías que sí los reducen. Una depuradora municipal tampoco los retiene, y esa es exactamente la razón por la que las concentraciones aguas abajo superan a las de aguas arriba en 95 de cada 100 casos del informe.

Un contaminante que la planta no retiene no desaparece. Cambia de dirección.

Qué hacer con esto, aquí

Si vives en Florida y tu casa está conectada a la red, en este orden:

1. Pide los resultados de UCMR 5 de tu sistema. Entre 2023 y 2025, la EPA obligó a los sistemas grandes —Miami-Dade, Broward, Palm Beach incluidos— a analizar 29 PFAS. Ese dato existe hoy, aunque tu informe anual todavía no esté obligado a resumirlo. Pídelo por escrito y guarda la respuesta.
2. Si dependes de pozo privado, la norma federal no te cubre. Ninguno de estos plazos te aplica. Ahí el único dato real es un análisis de laboratorio certificado.
3. Si decides intervenir, hazlo en el punto de uso, que es donde el agua se ajusta finalmente a lo que necesitas. El criterio de compra no es la marca: es la certificación. Busca NSF/ANSI 53 en carbón o NSF/ANSI 58 en ósmosis, con reclamo específico de reducción de PFOA y PFOS. Un filtro certificado para “sabor y olor” no hace este trabajo.
4. Hervir no sirve. Al evaporarse parte del agua, la concentración sube en lugar de bajar.
5. Cambia el medio filtrante por volumen tratado, no por sensación. Un cartucho saturado deja de retener y nadie te avisa el día que ocurre. Anota la fecha de instalación cuando lo pongas.

Si me lees desde España, el marco es distinto y más estricto en su diseño: desde enero de este año la directiva europea obliga a controlar PFAS en agua de consumo, con 0,10 microgramos por litro para la suma de veinte compuestos. Si me lees desde Panamá, no existe hoy un parámetro equivalente. No asumas el límite de un país por analogía con otro. Es exactamente el error que este artículo intenta desarmar.

Aviso lo obvio: llevo más de 40 años en calidad del agua y fabrico equipos de tratamiento. Vivo de esto. Descuenta de mi recomendación lo que te parezca justo. Los números de arriba no son míos: son del informe de Waterkeeper Alliance y de la propia EPA.

Cierre

Este no es un artículo sobre miedo. Detectar no es intoxicar, y una concentración medida en partes por trillón no convierte a nadie en víctima de nada. La reacción proporcional al dato no es el pánico: es la evaluación.

Lo que sí sostengo es esto. Un límite legal marca dónde empieza la responsabilidad del operador. No marca dónde termina la tuya. Yo no organizo la salud de mi familia según un calendario de cumplimiento que acaba de moverse dos años.

Agua con criterio.

JJ Solís


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